Polo ha escalado hasta convertirse en uno de los fenómenos climáticos más intensos detectados en el Pacífico durante las últimas décadas; se prevé que bordee el suroeste de México como un sistema de gran envergadura. Simultáneamente, en el mismo océano, la tormenta Odalys se fortaleció el miércoles hasta alcanzar el rango de huracán, aunque no representa un peligro para zonas habitadas.
La institución estadounidense encargada de monitorear estas tormentas, el NHC (con sede en Miami), catalogó a Polo como un sistema “extremadamente peligroso” y anticipó un giro hacia el noroeste antes de emprender una trayectoria oeste-noroeste en los días venideros.
Al inicio del miércoles, el ciclón se localizaba a unos 300 kilómetros al sur de Zihuatanejo y a 540 kilómetros al sureste de Manzanillo, desplazándose hacia el norte a una velocidad de 4 km/h. Con vientos máximos de 255 km/h, el fenómeno se mantiene en un rango elevado de categoría 4, tras haber descendido desde su previa categoría 5.
Aunque se anticipan variaciones en su potencia, los especialistas del NHC estiman que Polo conservará su condición de huracán mayor durante las próximas jornadas.
Por otro lado, Odalys escaló a huracán de categoría 1 durante la madrugada del miércoles, ubicándose a 2.085 kilómetros del extremo meridional de Baja California. Avanza hacia el este-noreste con vientos de 120 km/h.
















